Ansiedad en Navidad

Ansiedad en Navidad

¿Sufres ansiedad en Navidad? ¿No disfrutas de estas fiestas como te gustaría? No te preocupes, es normal. A miles de personas como tú y como yo estas fiestas les causan un estrés extra, y si ya tenías ansiedad antes, ahora puede que afloren esos malos ratos que quizá hayas aprendido a controlar.

No sientas que se te ha ido de las manos, porque en realidad, lo que está pasando es algo que seguramente te resulte familiar, nos echamos encima más carga de la que podemos soportar. Las compras, los compromisos, el amigo invisible que siempre dejamos para el último momento… Todo son cambios repentinos en nuestra rutina y eso nos descoloca, vuelven los mareos y esa desagradable sensación de agobio que avecina lo que no queremos ver.

¿Te suena?

Creías que lo tenías controlado, ¿eh? Pero llega la Navidad y todo se desmorona de nuevo, te falta tiempo… y aire, mucho aire. La ansiedad acecha de nuevo y necesitas salir, huir de ese espacio que creías en calma, tu hogar pasa estos días a ser un lugar concurrido donde tu paz ya no es respetada y donde tu cobijo se ve amenazado.

Cada día piensas «¡Que pase ya! ¡Que acaben estas fiestas y la gente vuelva a su vida!», pero has de vivirlo, no tienes un botón para plantarte de pronto en el 8 de enero, y es que además, siento decírtelo así, pero… Lo necesitas. Sí, necesitas estas situaciones que te ponen a prueba y te llevan a los límites por los que no quieres pasar. Pero eso no significa que tengas que sufrirlo y ya, no, aprovecha estos momentos para trabajar en ellos y, sobre todo, en ti.

Tú te conoces mejor que nadie y sabes cómo reaccionas ante estas situaciones y cómo reaccionas ante tu propia ansiedad, así que eres tú quien mejor puede saber cómo afrontarlas. De todos modos, intentaré hablar de algunos consejillos por si te bloqueas y no sabes por dónde salir.

Continúa con tu rutina

Aunque se avecinen eventos y tareas extra que tengas que atender, intenta mantener tu rutina dentro de lo posible. Fíjate ciertos momentos de tu día que quieras mantener y no renuncies a ellos. Disfruta del desayuno si lo haces habitualmente, ve caminando a la compra si te sirve para despejar la cabeza, o no dejes el gimnasio si vas todas las semanas.

Haz un plan realista

Planifica todo eso que ha llegado nuevo dentro del tiempo que tengas disponible, aunque vayas a estar más atareado, será mucho mejor si sabes de antemano cómo y cuándo lo vas a hacer. Haz una lista de todo lo que queda pendiente y cuádralo con el tiempo libre que tengas, pero recuerda ser realista, no sirve de nada una lista de cosas que llevarían 30 horas cuando no dispones de ese tiempo.

No te agobies si algo falla

Si una vez planificado tu tiempo algo falla, no te agobies, no pasa nada. Reorganiza el resto de los días o decide si realmente eso es de vital importancia. Plantéate si eso que no has podido hacer hoy puede dejarse para más adelante o si es estrictamente necesario hacerlo ya. Si es así, planifícalo para hacerlo cuanto antes, si no, déjalo para otro momento o, llegado el caso, descártalo de las tareas pendientes. Quizá descubras que te has puesto más cargas de las necesarias.

Reduce el alcohol y los excesos

Si sufres ansiedad es muy probable que alguna vez te hayas encontrado peor después de unas copas o de una comida demasiado copiosa. Cuando algo va mal en nuestro cuerpo, aunque sea un simple empacho, salta la alerta de nuestra ansiedad para que nos preocupemos por ello. Ya que sabes que estas fechas son propicias, intenta no excederte demasiado y así evitarás forzar la máquina sin necesidad.

Define prioridades

Supongamos que no hay tiempo para todo, porque a veces no lo hay, y necesitas seguir adelante, ¿cómo lo hacemos? Priorizando. Es importante que priorices dos cosas: lo realmente importante y lo que te apetece. Lo demás es secundario. Aprende a diferenciar lo importante de lo realmente importante y céntrate en lo segundo, seguro que eliminas algunas cosas y te das cuenta de que no necesitamos tanto como nos imponemos. Y disfruta, sobre todo disfruta, porque las fiestas son para disfrutarlas, así que piensa qué es lo que te gusta y qué es lo que te apetece, y dale prioridad. Que no pase la Navidad sin llevarte esos ratitos tuyos, disfrútalos y dales el valor que merecen.

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